Dar voz a las mujeres nepalesas a través de la radio comunitaria

La radio Nari Aawaj Radio, conocida también como “la voz de las mujeres”, emisora de radio comunitaria gestionada y operada por mujeres del remoto distrito de Jumla, situado en la región más occidental de Nepal, ha iniciado recientemente transmisiones de prueba

La emisora de radio se creó con el fin de empoderar a las mujeres de Jumla, que sufren de un alto nivel de analfabetismo y cuya presencia en los medios de comunicación tradicionales es muy baja. La inauguración oficial de la emisora de radio comunitaria tendrá lugar en noviembre de 2011.

Radio Nari Aawaj opera  tres horas por la mañana y tres horas por la tarde. Actualmente emite  anuncios informativos y música de Nepal y realiza un programa llamado “Llamar”, en el que se tratan temas de actualidad.

Según la Vicepresidente de la radio, Hari Devi Rokaya,  la emisora dirige su atención hacia cuestiones de género, temas sociales y relacionados con la salud,  problemas medioambientales locales, empleo y derechos de las mujeres. “Queremos abordar cuestiones sobre las que no se ha hablado públicamente hasta este momento” dice la Vicepresidente.

De momento, en la emisora de radio trabajan dos técnicas, cuatro operadoras voluntarias, cuatro reporteras y una asistente de oficina. La emisora cuenta con el apoyo del Programa Internacional para el Desarrollo de la Comunicación (PIDC).

“Para la UNESCO es un asunto prioritario brindar apoyo a largo plazo a las radios comunitarias y nos complace unir esta prioridad a  la cuestión del empoderamiento de las mujeres”, dijo el representante de Nepal en la UNESCO , Axel Plathe.

fuente: unesco

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DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA

Con motivo del día mundial de la poesía, que se celebra el 21 de marzo, hoy jueves 20, realizaremos en RADIO COLORES un especial en directo, en el que iremos leyendo distintas poesías y analizaremos la figura de poetas.

LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

Gabriel Celaya