Posts etiquetados ‘In Memoriam’

queda prohibido no sonreír

Publicado: 26 septiembre, 2014 en Uncategorized
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un 23 de septiembre allá por 1973, moría el gran poeta chileno Pablo Neruda.79D

El curso pasado, en Radio colores, quisimos hacerle nuestro particular homenaje leyendo en directo el cartero de Neruda. Novela escrita por Antonio Skármeta.

Hoy, unos días mas tarde del aniversario de su muerte, queremos recordar su figura.

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Gabriel García Márquez In Memoriam

Publicado: 21 abril, 2014 en Uncategorized
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“Es un gran sueño poder ver la vida desde la muerte” Gabriel García Márquez.

Macondo se ha quedado el jueves 17 de abril sin su creador, pero lo mantiene en el recuerdo porque en sus palabras «Macondo no es tanto un lugar como un estado de ánimo».

“La muerte es una trampa, es una traición, que le sueltan a uno sin ponerle condición. Para mí es muy serio el hecho de que esto se acabe prácticamente sin ninguna participación de uno, sino cuando llega. Creo que es injusto”, García Márquez,

Felix Grande, in memoriam

Publicado: 4 febrero, 2014 en Uncategorized
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Félix Grande, poeta, discípulo, marido y padre de poetas, ha muerto en Madrid con 76 años, después de una temporada de enfermedad y silencio, justo cuando se cumplen 50 años de la publicación de su primer poemario, ‘Las piedras’, que ganó el premio Adonais en 1963 y llegó a las librerías en 1964.

Se lo considera un importante representante de la innovación en la poesía española de la década del 60, y su obra ha sido traducida a diversos idiomas.
Pese a que se dedicaba a tocar la guitarra flamenca, decidió dejar esta afición para consagrarse a la literatura; comenzó este nuevo emprendimiento a través de la poesía, a la que consideraba una hermana de la música.

 Elogio de lo irreparable

Sé involuntaria. Sé febril. Olvida
sobre la cama hasta tu propio idioma.
No pidas. No preguntes. Arrebata y exige.

Sé una perra. Sé una alimaña.
Resuella busca abrasa brama gime.
Atérrate, mete la mano en el abismo.
Remueve tu deseo como una herida fresca.
Piensa o musita o grita «¡Venganza!»Sé una perdida, mi amor, una perdida.
En el amor no existe
lo verdadero sin lo irreparable.

Juan Gelman. In memoriam

Publicado: 19 enero, 2014 en Uncategorized
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Juan Gelman, palabras y acción contra el olvido

©juangelman.net

© juangelman.net

Juan Gelman desafía el olvido. El poeta conoció la muerte y defendió el amor. Conjuró palabras y acción. Con él empapelamos las calles de dignidad contra los eufemismos. Recuperamos al hombre, al que quiso cambiar el mundo, y que nos recordó que la mirada poética nos pertenece a todos como género humano.

De Neruda se prende la alegría y la mirada franca del miedo. De Borges, el infinito. De Sábato, la coherencia. De Juan Gelman, la dignidad del olvido. No son los únicos. Esto no es una lista. También Carmen Martín Gayte y Cortázar, Italo Calvino y T.S. Elliot hacen parte de un universo privado que tantos compartimos. Insisto: esto no es una lista. Las palabras de los escritores y los poetas nos llegan en momentos determinados de la manera más insospechada. Son la voz de la vida cuando nos cobija, cuando nos habla. Algunos nos abrazan durante varias generaciones; otros son menos reconocidos, aunque su fuerza responde al mismo impulso. Juan Gelman, como todos los escritores anteriormente nombrados, sigue en el presente guardando los ecos del tiempo, desde la parte del universo que nos protege.

Pasan las ausencias, las personas, la amistad, lo que entendemos y lo que no, la seguridad, la paz, la salud, el tiempo. Perdemos amigos, amores, parte de lo que importa y en más de una ocasión, a nosotros mismos. Se extravían las palabras necesarias que no hemos dicho. Se queman las consignas. Si miramos a nuestro alrededor es fácil reconocer a quien promulga fieramente una postura y no obra en consecuencia. Allí estamos todos sin excepción. La era moderna se distingue por su neurosis. Es la gran prueba de que todos somos más humanos de lo que creemos. Unos más humanos que otros, también hay que señalarlo. Otros más interesados que unos, también. Y luego están aquellos a quienes no hay que olvidar para no repetir la historia. En medio de la debacle humana, Juan Gelman nos muestra lo que cuesta la dignidad. Fue el poeta que más se ocupó de los silencios.  Mostró el peso del olvido y su alivio. Vio su sonido, lo suspiró y se enfrentó a él sin descanso. Gelman se pasó la vida nombrando aquello que es mejor no olvidar mientras nos llenamos de datos e información.

Juan Gelman debutó en 1956 con Violín y otras cuestiones. Formaba parte de un grupo literario cuyo nombre es de una coherencia aplastante: El pan duro. Abogaban por la poesía unida al sentir diario, al pan de cada día y a la acción política. Nada de grandes mitines. Política en cada paso. El pan duro siguió alimentando, nunca ha dejado de hacerlo. Entonces fue entre los versos del  mayo de 1968, Tlatelolco, VietNam, Argelia, la revolución cubana y la intervención norteamericana en Santo Domingo. Tiempos en los que jóvenes como Gelman querían rescatar lo humano, romper con los vicios de viejos prejuicios.  Él les puso palabras. Y puede que ya no recordemos esas circunstancias. Puede que ya nada sepamos de tiempos en los que se quería cambiar el mundo. Pero queda el eco a través de Juan Gelman. Están aquí, hoy y mañana. Y cada vez que se lee su poesía. Es entonces cuando reverbera algo íntimo. Juan Gelman es el poeta de Gamonal y del 15-M en España, de Occupy Wall Street en Nueva York o del 132 en México, porque su poesía es un grito de inconformidad y de ternura desatada. Nada de eso sale gratis: estuvo en la cárcel en dos ocasiones y conoció el exilio político. Lo que le distingue es que no solo señalaba que la sociedad necesita cambios junto al resto del mundo y la poesía  sino que él, poeta y ser humano, se propuso poner ese cambio en marcha. En la poesía de Gelman cabemos todos. Habría que empapelar las calles y los pasillos de los políticos con su poesía, que es la voz de todos.

La poesía es una manera de vivir.
Mira a la gente que hay a tu costado.
¿Ama? ¿Sufre? ¿Canta? ¿Llora?
Ayúdala a luchar por sus manos, sus ojos, su boca,
por el beso para besar y el beso para regalar,
por su mesa, su cama, su pan, su letra a y su letra h,
por su pasado -¿acaso no fueron niños?-
por su porvenir – ¿acaso no serán niños?-
por su presente, por el trozo de paz, de historia
y de dicha que le toca

Juan Gelman, ‘Final, Violín y otras cuestiones’ (1956)

Gelman señaló cuestiones que muchos no quieren mirar en este presente cargado de eufemismos y cuestiones que no se nombran. La mirada poética convoca y evoca el nombre de las cosas. La poesía conjura lo nombrado. Los océanos no dejan de existir si no decimos la palabra “mar”. Pero se olvidan, se difuminan poco a poco. Gelman nombra  lo que ha de ser señalado contra el olvido, que no es más ni menos que lo que existe y se difumina. Gelman pone las palabras en su lugar y a nosotros con ello. Entre tantas palabras no se cansó se mencionar la culpa. Tan nuestra, tan occidental, tan judeo cristiana y tan mal utilizada. Nos encontramos y convocamos la culpa de quienes ponen el dedo en la llaga. Nos deshacemos de las inocencias baratas. La inocencia vapuleada con tantas buenas formas, esas formas que tanto importan  a quienes carecen de contenidos. Gelman señalaba la culpa, no aquella que se nombra tan fácilmente,sino  la culpa de poner la acción y el dedo en la llaga.

Esa hipocresía declarada encubre una infamia sin nombre: condona el asesinato de quienes no fueron inocentes y afirma la “inocencia” del hambre, la pobreza, la explotación de millones de seres humanos, su humillación y marginalidad. Da la razón a la dictadura militar y deja amplios espacios para que la infamia persista, victoriosa.

Del olvido y sin complacernos fácilmente nos rescató a todos. Y a su hijo y a su nieta, algo que le obligó a un largo peregrinaje de muchos años y en cuya diáspora mucho tuvo que ver el presidente uruguayo Sanguinetti como prueba de esas transiciones políticamente falsasLas semblanzas no faltan en los medios, abundan. Va más allá de la noticia. Gelman es de todos y todos cabemos en su poesía, en ella nos reconocemos. Nombrar a Gelman es una necesidad. Sus palabras taladran en el olvido de lo que importa más allá de titulares. Gelman nos da a nosotros mismos. Eso es estar completos: recibir algo que nos resulta precioso y agradecerlo. Por eso no podemos contenernos de nombrarlo. Por eso Juan Gelman abunda.

Hay semblanzas que nos hablan de la fuerza de su palabra como la de Silvina Friera en Página12. En El Mundo Antonio Lucas recuerda la tristeza y la ética sin olvidar que tantas veces se confunden con derrota. En la Revista Ñ también prefieren rescatar al hombre que fue poeta. Su último artículo para Página12 se rescata. Y en la Bitácora de Juan Gelman se recuperan casi todos sus escritos. En el Diario de Alcalá rememoran el momento del Premio CervantesEn el Ministerio de Educación se puede acceder al inolvidable discurso de aceptación en el año 2007. Hay fotos recientes, son del leonés José Ramón Vega.  Y ante todo su poesía. En Twitter con https://twitter.com/JuanGelmanBot Y también en la tradicional página dedicada a la poesía A media Voz o en Poesi.as. Y en Juangelman.net se recupera su obra global.

En este invierno europeo se encienden las luces en las ventanas, se nos apagan algunas palabras. Gritamos para recuperarlas. Salimos a la calle. Lo hacemos con Gamonal. Y con el escudo de la poesía de Juan Gelman. Brilla una calidez en un abrazo, se abre un abismo de distancias. Y mientras el mundo gira y gira rápido. Bailamos y nos ahogamos. Gritamos hacia dentro y cantamos. Nos caemos y nos levantamos. Cansados. Animados. Pero basta un poema para recordar. Conocer la vida de este poeta  trasciende la mera curiosidad. Hace falta una hora para escuchar y ver una larga entrevista en la que se repasan sus años, contado por él mismo, con minutos inolvidables desde su apellido de mayonesa, los pasaportes falsos que han dado libertad de viaje en su familia, las huidas, los destierros, los encuentros. El fútbol, las lecciones de piano, Rubinstein. El tango recitado, la palabra cantada. La llegada a México. La lucha contra el olvido, la dignidad. Y, sobre todo, sobre todo el amor de la ternura desatada.

Fuente: http://elasombrario.com

Nelson Mandela In Memoriam

Publicado: 6 diciembre, 2013 en Uncategorized
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“Invictus”

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el horror de la sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

William Henley

Enriqueta Antolín Gimeno

Publicado: 29 noviembre, 2013 en Uncategorized
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El pasado 26 de noviembre nos dejó Enriqueta Antolín GimVista previaeno, escritoria y periodista nacida en Palencia, Os dejamos con el obituario que Juan Cruz ha publicado en El País, de donde fue asidua colaboradora.

Enriqueta Antolín, la voluntad de narrar

Había en Enriqueta Antolín (Palencia, 1941) una voluntad íntima de querer y de contar. Aparecía en sus libros, pero sobre todo saltaba en su mirada, en su manera de relacionarse con los demás. Querer y contar, estar cerca aunque estuviera lejos. Esa sutileza, que se expresa

ba en la ternura personal, se convertía en su escritura en una manera de ser rabiosamente literaria.

Entre la escritora y la persona no había apenas distancia. Se la quería por lo que era, y se la quería por lo que escribía. Escribió aquí, por cierto, muchas entrevistas y muchas crónicas y algunos cuentos; era una escritora de la intimidad y una periodista de aliento hondo, siempre buscando, en sus entrevistas y en sus crónicas, misterios y sueños ajenos. Una vez (1992) publicó un libro, La gata con alas;

cuando estaba a punto de salir de la imprenta, Carmen Laforet declaró en una rara entrevista que ella acababa de soñar que escribía un libro y que este se llamaba La gata con alas.

Kety, como la llamábamos todos, era mágica, singular. Caminaba como si flotara al encuentro de los otros, y tenía la mirada y la voz sentimental, como si abrazara mirando, poniendo siempre una mano sobre el hombro del interlocutor, diciéndole “aquí estoy”. Decía: “Tenemos que vernos, hablar”.

Fue la amiga de todo el mundo, en el universo literario, del que tanta crónica hizo, y en la vida común de la generación en la que discurrió su vida. Eso es lo primero que surge de su recuerdo, la sensación de la amistad que prodigó, cuando uno piensa en ella en el momento mismo en que recibe la triste noticia que nos dio ayer tarde Andrés Berlanga, su marido, periodista también, escritor. Enriqueta Antolín murió ayer tarde en Madrid, en el día en que cumplía 72 años, después de una enfermedad larga que ella sobrellevó con una increíble fortaleza. Ahora había recaído, una vez más. Cuando reaparecía hacía como que jamás se había ido.

Para ella, la literatura era “un arte verdaderamente serio”, y así lo abordó, minuciosamente, sin atender jamás a la moda que imponía temas y verbos. Sus cuentos (Caminar de noche, por ejemplo) fueron maneras suyas de contar el misterio de lo oscuro, “como caminar dentro de ti m

ismo, por las partes oscuras del yo”, decía, “para conocerse mejor…” Ella buscaba la noche, la otra parte, para que la vida tuviera su día completo. En ese tiempo oscuro se iban fabricando sus argumentos; “como si estuvieran”, dijo aquí cuando publicó Final feliz (2005), “en alguna parte de mi cerebro esperando a que los redacte. Es como si tuviera un baúl de imágenes, recuerdos, experiencias, anécdotas que he visto en forma literaria”.

A ella le gustaba desconcertar a los lectores, “a mí me gusta jugar”. Y nosotros mismos, las mujeres, los hombres, “somos un extraño juguete, una broma de la naturaleza, interesante pero de muy dudoso gusto”. Su obra es un compendio de todos esos hallazgos, desde la citada La gata con alas a su último libro publicado, Qué escribes, Pamela, aparecido el año pasado; también publicó Mujer de aire, Caminar de noche, Cuentos con Rita… Es autora de un libro de conversaciones con Francisco Ayala, de quien, como de tantos escritores de todas las edades, fue

a veces hermana menor y hermana mayor al mismo tiempo. Su literatura vivía del misterio del sueño, de un delirio controlado por la razón y por la ternura.

Su adiós, comunicó ayer tarde Andrés Berlanga, tendrá efecto este mediodía, a las 13.00 horas, en el tanatorio La Paz, donde se dispuso su duelo.

Siempre… Neruda

Publicado: 24 septiembre, 2013 en Uncategorized
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Con motivo del 40 aniversario de la muerte del poeta chileno Pablo Neruda, desde Radio Colores queremos hacerle un pequeño homenaje por todos esos poemas que nos han hecho disfrutar de cualquier tarde a media voz.